La sociedad en la que vivimos hoy, enfrenta una serie de situaciones en las que es necesario que el ser humano tenga una base sobre la moral para poder salir airoso ante los eventos que puedan surgir. Razón por la que es importante educar en valores. La formación que reciba el ser humano sobre lo correcto y lo incorrecto es esencial para la forma en que proceda. Por tanto, esto nos lleva a una ecuación que finaliza de la siguiente forma: educación + valores = carácter. La palabra clave en esta ecuación es que el estudiante adquiera o conozca los valores o principios de carácter ético y moral para que pueda desempeñarse en la sociedad que le rodea como un ser íntegro y que no imite lo que ve a su alrededor , si lo que ve no es lo que moralmente se considera correcto. A continuación me dispongo a discutir en detalles cada una de las partes de dicha ecuación.
Cuando hablamos de moral, según el diccionario esencial de la lengua española (2000), nos referimos al conjunto de principios que dirigen y juzgan el comportamiento de una persona o una colectividad. Cualidad de lo que se considera bueno o recto. L. Kohlberg es el exponente más reciente de la teoría del desarrollo moral. Su enfoque es cognitivo evolutivo. Cognitivo porque se entiende que la educación moral requiere de procesos de razonamiento y evolutivo debido a que es un proceso a través de estadios morales. Los estadios morales se dan como consecuencia de la interacción entre el yo y el otro, lo que lleva a la educación moral a pasar de un estadio a otro, como un movimiento ascendente mediante el proceso del razonamiento. Para Kohlberg (1987), la moralidad es “el producto de una preocupación humana universal por la justicia, la reciprocidad o la igualdad en la relación de las personas entre sí”. En otras palabras es la preocupación del ser humano por identificarse con sus semejantes y sus relaciones interpersonales. Para lograrlo es necesario pasar por los estadios de razonamiento moral y ponerse en el lugar de las personas en conflicto. El razonamiento lleva al ser humano a tomar decisiones, lo que se conoce como el contenido del juicio moral. Cada uno de los estadios tiene un contenido cognoscitivo, formal y universal. Cognoscitivo porque se justifica con razones, formal debido a que el juicio moral hace referencia al tipo de razonamiento y universal porque el juicio se base en principios generales y todos los criterios de razonamiento. Según Kohlberg (1987), la meta debe ser alcanzar los estadios superiores, debido a que cada vez que se avanza un estadio se llega a alcanzar estructuras de justicia más adecuadas y universales. Expone que todas las culturas son comunes en la forma de relacionarse socialmente, en la toma de roles y de conflictos cognitivos. Sustenta este enunciado cuando hace referencia a la tradición racional o liberal, la cual expone que la moral está basada en principios universales, que sirven de guía para tomar decisiones. Kohlberg piensa que es necesario considerar el ambiente y la atmósfera que rodea el niño, para estimular el desarrollo moral. Finalmente nos dice que el método para fomentar el desarrollo moral es propiciar la discusión sobre la moralidad, lo que lleva al niño a pasar por el proceso de raciocinio de un estadio a otro hasta alcanzar los estadios superiores.
Luego de analizar la teoría de Kohlberg, entendemos que para educar al niño sobre los valores que le ayudarán a formar su carácter es indispensable analizar su entorno. La educación según el diccionario antes mencionado, es una formación dirigida a la adquisición de conocimientos o al desarrollo intelectual, social, moral, cívico, etc. de las personas. Como educadores sabemos que para contribuir a que el estudiante adquiera al conocimiento o lo desarrolle es necesario partir de una experiencias previas. Experiencias en este caso que deben ser de su diario vivir. Se puede enseñar valores al exponer al estudiante a situaciones conflictivas ante las que tengan que presentar soluciones. Luego se puede clasificar las soluciones en correctas o incorrectas. Además, de presentar las posibles repercusiones que puede traer cada acción.
Finalmente, podemos definir el carácter como el modo de ser de cada persona, que la hace distinta de los demás. Las personas desarrollan su personalidad mediante la formación que reciben en la educación y los valores que adquieren y hacen suyos para dirigir sus vidas. Podemos sintetizar lo antes expuesto en las siguientes palabras: el carácter no se forma de la noche a la mañana, es necesario educar en valores para que el individuo adquiere una serie de conocimientos que formen su personalidad y pueda ser un ser humano de provecho para la sociedad que tanto los necesita hoy.
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sábado, 17 de marzo de 2007
viernes, 16 de marzo de 2007
Ofendemos a quien queremos
Normalmente nos enfadamos con las personas que más queremos. Es posible que eso ocurra debido a que son las personas con las que mantenemos contacto frecuentemente. Ofender a un ser querido es una situación que genera una serie de controversias y que puede tener desenlaces fatales, de los que luego nos podemos arrepentir. Cuando un conflicto surge es que posiblemente el diálogo no fluye como debiera ser y no controlamos nuestros impulsos. Podría enumerar una variedad de excusas que ofrecen las personas como respuesta a dicha situación. Mencionaré las más frecuentes y refuto las mismas con las que a mi juicio podrían ser las respuestas a este dilema.
Entre las excusas más frecuentes que escuchamos están las siguientes: es que no entiendes lo que quiero decir, no me comprendes y piensas que yo no se nada, crees que lo sabes todo, yo se lo que te estoy diciendo, tú no sabes nada. Ante un conflicto lo más fácil es tratar de buscarle justificaciones a la conducta incurrida. Pocas veces aceptamos que no procedemos de la forma correcta y tratamos de defendernos constantemente. La mayoría de los seres humanos entienden que lo que piensan es lo correcto y no son tolerantes ante los comentarios de las otras personas. Cuando hablamos de tolerancia nos referimos a respetar las opiniones y prácticas de los demás, aunque no coincidan con la forma de pensar nuestra. La tolerancia es una cualidad que muy pocas personas han desarrollado, razón por la que existe tantos conflictos en la sociedad. Vivimos en una sociedad donde las competencias están presente continuamente, por lo que el individuo pretende saber o por lo menos creer que tiene más conocimiento que las personas que le rodean. Existen seres humanos que son inflexibles, en otras palabras presumen lo que dicen es lo correcto y a pesar de entender que están equivocados no dan su brazo a torcer. Dicho de otro modo son seres egocéntricos, personas que piensan primero yo, segundo yo y tercero yo. Me atrevo a decir que el egocentrismo es un mal que aqueja a más de dos cuartas partes de la sociedad. Lo que nos lleva a otro tema y es que muchos seres humanos han perdido el respeto por sus semejantes y prefieren ofenderlos antes que respetar su punto de vista.
En muchas ocasiones queremos decir algo y no sabemos como hacerlo, lo que nos lleva a expresarlo de la forma incorrecta. Cuando indico que lo expresamos de la forma incorrecta, a lo que me refiero es a que no utilizamos las palabras correctas para exponer nuestro punto de vista y ofendemos a los demás. Otra situación conflictiva es cuando hablamos sin pensar y ofendemos a los demás, por lo que es necesario reflexionar y analizar con quien estamos hablando. Otro punto que no podemos obviar es medir las palabras antes de hablar. A veces hablamos a la ligera y no medimos las consecuencias. Durante la etapa de la adolescencia es cuando esta situación es más evidente. Los cambios ante los que se encuentran los adolescentes generan una serie de inquietudes en estos. Inquietudes que les hacen sentir que son los dueños del universo y que lo saben todo. Los padres sienten que sus hijos son seres humanos extraños, debido a sus abruptos cambios y por tanto intentan protegerlos. En su afán por protegerlos tratan de orientarlos y lo que consiguen son ofensas por parte de los seres que más aman, sus hijos.
Muchas veces perdemos a las personas amadas por no entenderlas o intentar comprenderlas.
Las situaciones en las que se ofende a un ser querido traen consigo una serie de repercusiones. Repercusiones que nos lastiman y las que nos hacen reflexionar. Luego de ofender, sentimos muchas veces cargos de conciencia por la acción incurrida. Muchas veces la reflexión nos lleva a no incurrir nuevamente en una situación similar. En ocasiones es difícil sanar las heridas del otro y perdemos los lazos que eran fuertes entre las dos partes. Cuando esto ocurre el sentimiento de culpa es mayor y deja una amarga sensación. Para evitar ofender a los seres queridos es importante aprender a escuchar, tener tolerancia hacia los comentarios de los demás y aceptar nuestras culpas cuando provocamos situaciones indeseables. A pesar de que en este escrito tratamos el tema de las ofensas hacia los seres queridos, no podemos olvidar que tampoco debemos ofender a nuestro conocidos o a cualquier otro ser humano. No olvidemos que somos hechos a semejanza de un creador y debemos respetarnos unos a otros. Evitemos situaciones indeseables aprendiendo a dialogar con los demás. Es lamentable incurrir en situación que provoquen desavenencias. Lo importante es tener presente que debemos pensar antes de actuar, por lo que aprender a escuchar es lo primordial.
Entre las excusas más frecuentes que escuchamos están las siguientes: es que no entiendes lo que quiero decir, no me comprendes y piensas que yo no se nada, crees que lo sabes todo, yo se lo que te estoy diciendo, tú no sabes nada. Ante un conflicto lo más fácil es tratar de buscarle justificaciones a la conducta incurrida. Pocas veces aceptamos que no procedemos de la forma correcta y tratamos de defendernos constantemente. La mayoría de los seres humanos entienden que lo que piensan es lo correcto y no son tolerantes ante los comentarios de las otras personas. Cuando hablamos de tolerancia nos referimos a respetar las opiniones y prácticas de los demás, aunque no coincidan con la forma de pensar nuestra. La tolerancia es una cualidad que muy pocas personas han desarrollado, razón por la que existe tantos conflictos en la sociedad. Vivimos en una sociedad donde las competencias están presente continuamente, por lo que el individuo pretende saber o por lo menos creer que tiene más conocimiento que las personas que le rodean. Existen seres humanos que son inflexibles, en otras palabras presumen lo que dicen es lo correcto y a pesar de entender que están equivocados no dan su brazo a torcer. Dicho de otro modo son seres egocéntricos, personas que piensan primero yo, segundo yo y tercero yo. Me atrevo a decir que el egocentrismo es un mal que aqueja a más de dos cuartas partes de la sociedad. Lo que nos lleva a otro tema y es que muchos seres humanos han perdido el respeto por sus semejantes y prefieren ofenderlos antes que respetar su punto de vista.
En muchas ocasiones queremos decir algo y no sabemos como hacerlo, lo que nos lleva a expresarlo de la forma incorrecta. Cuando indico que lo expresamos de la forma incorrecta, a lo que me refiero es a que no utilizamos las palabras correctas para exponer nuestro punto de vista y ofendemos a los demás. Otra situación conflictiva es cuando hablamos sin pensar y ofendemos a los demás, por lo que es necesario reflexionar y analizar con quien estamos hablando. Otro punto que no podemos obviar es medir las palabras antes de hablar. A veces hablamos a la ligera y no medimos las consecuencias. Durante la etapa de la adolescencia es cuando esta situación es más evidente. Los cambios ante los que se encuentran los adolescentes generan una serie de inquietudes en estos. Inquietudes que les hacen sentir que son los dueños del universo y que lo saben todo. Los padres sienten que sus hijos son seres humanos extraños, debido a sus abruptos cambios y por tanto intentan protegerlos. En su afán por protegerlos tratan de orientarlos y lo que consiguen son ofensas por parte de los seres que más aman, sus hijos.
Muchas veces perdemos a las personas amadas por no entenderlas o intentar comprenderlas.
Las situaciones en las que se ofende a un ser querido traen consigo una serie de repercusiones. Repercusiones que nos lastiman y las que nos hacen reflexionar. Luego de ofender, sentimos muchas veces cargos de conciencia por la acción incurrida. Muchas veces la reflexión nos lleva a no incurrir nuevamente en una situación similar. En ocasiones es difícil sanar las heridas del otro y perdemos los lazos que eran fuertes entre las dos partes. Cuando esto ocurre el sentimiento de culpa es mayor y deja una amarga sensación. Para evitar ofender a los seres queridos es importante aprender a escuchar, tener tolerancia hacia los comentarios de los demás y aceptar nuestras culpas cuando provocamos situaciones indeseables. A pesar de que en este escrito tratamos el tema de las ofensas hacia los seres queridos, no podemos olvidar que tampoco debemos ofender a nuestro conocidos o a cualquier otro ser humano. No olvidemos que somos hechos a semejanza de un creador y debemos respetarnos unos a otros. Evitemos situaciones indeseables aprendiendo a dialogar con los demás. Es lamentable incurrir en situación que provoquen desavenencias. Lo importante es tener presente que debemos pensar antes de actuar, por lo que aprender a escuchar es lo primordial.
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