
La adolescencia es un período en la vida del ser humano en la que ocurren grandes cambios. Es una etapa por la que cada persona tiene que pasar. Uno de los cambios es la transición de la escuela elemental a la intermedia. En el proceso de adaptación al nuevo escenario escolar el adolescente se enfrenta a una serie de curiosidades, confusiones y problemas. Comienza el tiempo en que tiene que enfrentar situaciones y tomar decisiones. Es una etapa difícil de enfrentar y entender. Ha dejado la etapa de la niñez para entrar a una nueva, donde no es adulto, pero pretende serlo. Los jóvenes intentan actuar como el adulto y tomar sus propias decisiones, no permiten que nadie decida por ellos. En la práctica de la toma de decisiones, la mayoría de las veces cometen muchos errores, que sin imaginarlo pueden traerles consecuencias en el futuro. Algunas de las situaciones ante las que se enfrentan tienen que ver con los cambios hormonales que experimentan, su identidad y problemas sociales tales como: droga, delincuencia, prostitución y presión de grupo. Muchas veces la toma de decisiones incorrectas les lleva a comenzar a ausentarse a sus clases continuamente, lo que puede implicar llegar al fracaso académico y en el peor de los casos a la deserción escolar.
El adolescente sale de la etapa de la infancia, periodo que comprende de los seis a los doce años, para experimentar una serie de cambios en su cuerpo. Un cuerpo extraño que cambia continuamente y el que genera nuevas inquietudes. Comienza la atracción por el sexo opuesto y en ocasiones por personas del mismo género, ya que aún se encuentran en la búsqueda de su identidad. En muchas ocasiones comienzan a tener relaciones sexuales, sin conocer las consecuencias y las precauciones que deben tomar para protegerse. Consecuencias que pueden implicar desde un embarazo hasta contagiarse con una enfermedad y en el peor de los casos perder su autoestima. Es un proceso natural al que se enfrentan y necesitan se les dedique tiempo. Es importante que los padres establezcan un diálogo con sus hijos y sean los mejores amigos. Padres, si ustedes no se preocupan por educar correctamente a sus hijos sobre la sexualidad, lo aprenderán en la calle y no necesariamente de la forma correcta.
El cambio a la escuela intermedia provoca en el joven una sensación de superioridad. Han dejado la escuela elemental, en otras palabras el escenario maternal, para enfrentarse a un ambiente donde tienen que competir para sobrevivir y se sienten libres. Libertad que adquieren debido a que los padres no visitan el plantel escolar con tanta frecuencia o los supervisan muy poco. Dicha situación les lleva a sentir que son dueños de sus vidas. Piensan que sus padres son anticuados. Para ellos no tiene valor y mucho menos importancia lo que sus padres opinan. Esto ocurre cuando no ha existido una buena comunicación entre padres e hijos. El nivel intermedio es un escenario en el que encuentran una serie de problemas. Si no se les ha informado como proceder ante estas situaciones, pueden sumergirse en los males sociales, tales como drogadicción, prostitución y delincuencia. Lograr que salgan de eso es difícil, pero tiene solución, si como padres responsables acuden a donde sea necesario para ayudar a sus hijos.
Las situaciones antes mencionadas provocan que el joven empiece a ausentarse a sus clases y pueda ser un posible desertor. Es posible que comiencen a pensar que obtener una educación no es importante para su futuro inmediato. Los medios publicitarios están presentando noticias sobre este particular continuamente. Según un estudio realizado por Maldonado (2001), en Puerto Rico la deserción escolar es un mal que afecta la sociedad y que precisamente comienza en el nivel intermedio. De acuerdo con el censo del 2000, el 14 % de los jóvenes entre 16 y 19 años son desertores escolares, en su mayoría al llegar al nivel superior o antes de llegar a éste.
La época de los tabú pasó, lo que necesitamos es comunicación entre padres e hijos. Como padres olvidemos un poco nuestras responsabilidades en el trabajo y dediquemos más tiempo a nuestros hijos que necesitan vernos como amigos y no como enemigos. No es con discusiones y castigos que vamos a llegar a ellos. Es necesario escucharlos y presentarles nuestro punto de vista sin ofenderlos, con razones válidas que puedan sustentar lo que deseamos explicar. Dejemos de criticarlos y busquemos la forma para que aprendan a reconocer sus errores y a enmendarlos de la manera correcta. Es nuestra responsabilidad ayudar a lograr un futuro mejor, formando jóvenes para un mejor porvenir.
El adolescente sale de la etapa de la infancia, periodo que comprende de los seis a los doce años, para experimentar una serie de cambios en su cuerpo. Un cuerpo extraño que cambia continuamente y el que genera nuevas inquietudes. Comienza la atracción por el sexo opuesto y en ocasiones por personas del mismo género, ya que aún se encuentran en la búsqueda de su identidad. En muchas ocasiones comienzan a tener relaciones sexuales, sin conocer las consecuencias y las precauciones que deben tomar para protegerse. Consecuencias que pueden implicar desde un embarazo hasta contagiarse con una enfermedad y en el peor de los casos perder su autoestima. Es un proceso natural al que se enfrentan y necesitan se les dedique tiempo. Es importante que los padres establezcan un diálogo con sus hijos y sean los mejores amigos. Padres, si ustedes no se preocupan por educar correctamente a sus hijos sobre la sexualidad, lo aprenderán en la calle y no necesariamente de la forma correcta.
El cambio a la escuela intermedia provoca en el joven una sensación de superioridad. Han dejado la escuela elemental, en otras palabras el escenario maternal, para enfrentarse a un ambiente donde tienen que competir para sobrevivir y se sienten libres. Libertad que adquieren debido a que los padres no visitan el plantel escolar con tanta frecuencia o los supervisan muy poco. Dicha situación les lleva a sentir que son dueños de sus vidas. Piensan que sus padres son anticuados. Para ellos no tiene valor y mucho menos importancia lo que sus padres opinan. Esto ocurre cuando no ha existido una buena comunicación entre padres e hijos. El nivel intermedio es un escenario en el que encuentran una serie de problemas. Si no se les ha informado como proceder ante estas situaciones, pueden sumergirse en los males sociales, tales como drogadicción, prostitución y delincuencia. Lograr que salgan de eso es difícil, pero tiene solución, si como padres responsables acuden a donde sea necesario para ayudar a sus hijos.
Las situaciones antes mencionadas provocan que el joven empiece a ausentarse a sus clases y pueda ser un posible desertor. Es posible que comiencen a pensar que obtener una educación no es importante para su futuro inmediato. Los medios publicitarios están presentando noticias sobre este particular continuamente. Según un estudio realizado por Maldonado (2001), en Puerto Rico la deserción escolar es un mal que afecta la sociedad y que precisamente comienza en el nivel intermedio. De acuerdo con el censo del 2000, el 14 % de los jóvenes entre 16 y 19 años son desertores escolares, en su mayoría al llegar al nivel superior o antes de llegar a éste.
La época de los tabú pasó, lo que necesitamos es comunicación entre padres e hijos. Como padres olvidemos un poco nuestras responsabilidades en el trabajo y dediquemos más tiempo a nuestros hijos que necesitan vernos como amigos y no como enemigos. No es con discusiones y castigos que vamos a llegar a ellos. Es necesario escucharlos y presentarles nuestro punto de vista sin ofenderlos, con razones válidas que puedan sustentar lo que deseamos explicar. Dejemos de criticarlos y busquemos la forma para que aprendan a reconocer sus errores y a enmendarlos de la manera correcta. Es nuestra responsabilidad ayudar a lograr un futuro mejor, formando jóvenes para un mejor porvenir.
